Street art en Lima con Mirella Moschella

Mirella Moshella lleva 11 años trabajando en el arte urbano como artista audiovisual y gestora de proyectos. Ella toma fotos y hace videos documentales sobre artistas muralistas tanto en Lima qué en el extranjero, pero también realiza festivales y acaba de empezar en la curaduría. Recientemente, El Museo de Arte Contemporáneo le dio la plaza de curadora para su primer festival de arte urbano, Muros Abiertos.

Ella pudo ver el cambio que ha ocurrido en la escena urbana de Lima en los últimos años y contarnos su punto de vista, así como su experiencia. En paralelo a esta discusión, Mire nos revela sus 5 murales favoritos pintados por artistas nacional como Meki pero también internacional como Gleo de Colombia. Si aún no los has visto en la calle, descubre su selección en el artículo.

Autoretrato de Mire Moshella

¿La escena del arte mural ha crecido en Lima?

Yo empecé a trabajar con el arte urbano allá por el 2008. Si hacemos una retrospectiva de los últimos 10 años, hablando sólo de Lima y de arte mural en la calle – Porque en el Graffiti la historia es otra. Ahí sí puedo decir que hay muchas chicas metiéndole constante y en buenos spots.  Podemos mencionar a Meki como una de las pocas (no quiero aventurarme a decir la única) que ha pintado sin parar desde que empezó allá por el 2005, de manera autosugestionada en su mayoría, y mucho más esporádicamente para festivales o comisiones. Se puede hablar también de Fefa, cuya presencia más constante creo que podríamos decir es hace unos 5 años. Luego, en gestión está Monica Miró, con el Nosotras Estamos en la Calle, festival con más de 10 años para el cual vemos que muchas chicas de Lima se acercan a participar sin mucha constancia en la calle, más allá del festival. 

¿Las mujeres están más presentes qué antes según ti?

Ahorita, es un momento de auge me parece, porque estamos en una etapa de cambio, de cómo la sociedad percibe el espacio que ocupa la mujer, desmitificando lo “femenino” y “masculino”.  Un camino a la igualdad que está exigiendo se evidencie la presencia de la mujer en muchas esferas a las que siempre hemos pertenecido, pero de alguna manera se nos ha invisibilizado por tener una presencia menor (en cantidad) que la masculina. Hay varias chicas que han empezado a pintar en la calle en el último par de años, con propuestas bastante frescas e interesantes cuya presencia se está evidenciado en el medio justo por esta demanda. Sin embargo, creo que esto también está condicionado por la necesidad comercial que hay de mostrar a mujeres en actividades alternativas, ya que este estado de cambio a nivel mundial ha hecho que de alguna manera sea requisito para las marcas la cuota de género, un recurso bastante recurrente últimamente.  Entonces, si una marca hace una campaña y pide que pinten 5 o 6 mujeres, chicas que no necesariamente tienen una presencia sólida en la calle, tienen acceso a buenas oportunidades comisionadas. Esto no puede ser sino positivo, independientemente de los intereses de las marcas, ya que estamos ante la oportunidad de tener más recursos para poder trabajar más y mejor en el espacio público. 

Entonces, ahorita, sí hay más chicas que pintan en la calle. Sin embargo, creo que es algo anticipado responder si es una presencia sólida o no, habrá que responder esta pregunta en unos años para ver si este auge representará un cambio y aumento femenino en el arte urbano en Lima.

Gleo (Colombia), Monumental Callao
Foto : Mire Moshella

¿Has viajado en varios países de Latino América, qué puedes comentar/comparar con Perú? 

Haciendo un paralelo con lo que he visto en otras ciudades Latinoamericanas, creo que hay más mujeres que se atreven a generar sus propios espacios de acción fuera. Aquí en Lima, los chicos salgan a buscar sus paredes y pasen un domingo de pintar. Siento que con las chicas que pintan mural, no pasa tanto eso. Se les ve mucho más en festivales o comisiones que pintando en la calle, por el simple acto de pintar. 

En Argentina, por ejemplo, el colectivo Amura es un buen referente de chicas tratando de hacerse espacio en un medio liderado y muchas veces cerrado a los hombres. Viendo casos independientes, está Bastardilla de Colombia.  Artista que gestiona sus muros y tiene una manera tan desapegada de trabajar que ni siquiera los firma. En Uruguay está Min Ocho, artista que pinta desde hace 20 años y es llamada también para producir eventos de graffiti en Montevideo y otras ciudades de Uruguay. Otro nombre que se ha hecho super grande en los últimos años es el de Gleo, también de Colombia. Magda Rossi es una gestora que no podemos dejar de mencionar si hablamos de lo que está pasando en este momento en Latinoamérica, ella produce la BAU, Bienal de Arte Urbano de Cochabamba en Bolivia, hace ya 6 años y actualmente junto a Salvador, son el colectivo Perro Sueltos y se encargan del Ñatinta. Festival de arte urbano en el Cementerio General de La Paz. Seguro hay muchos más casos que desconozco, pero puedo decir que estos ejemplos son de mujeres que trabajan por pasión y amor al arte en la calle, más allá de cualquier otro tipo de interés.  

¿Tu como fotógrafa como te has apasionado e integrado a esta escena?

Mi trabajo se ha desarrollado en dos ramas paralelamente.  Por un lado, la realización audiovisual y por otro la gestión y producción de eventos de arte urbano. 

Para mi encontrar el arte urbano fue un respiro. Mientras estaba estudiando en la universidad, trabajé produciendo a artistas plásticos y muestras en galerías y me saturé un poco de las dinámicas de ese medio. Conocí a gente que pintaba en la calle y gestionamos el pintado de una casa abandonada, me encantó. Todo fue siempre como jugando.  

¿Nunca te enfrentaste a situaciones machistas?  

En ese entonces siempre hacía videos y fotos de conciertos underground de la escena rock y punk en Lima, así que empezar a registrar muros fue como trasladarme de una movida alternativa en espacio público, a otra.  Siempre hubo buena onda cuando me acerqué a registrar, los artistas siempre me invitaban a sus eventos o cada vez que tenían un muro me pasaban la voz.

En paralelo, como productora me dieron el encargo de producir mi primer festival de arte urbano, allá por el 2011 “Golden Graffiti”.  Esa fue la primera vez en mi vida que sentí que trataban de sacarme de un lugar que ni siquiera había empezado a ocupar. Recuerdo que fui en busca de proveedores a una tienda de graffiti y en ella me esperaba media crew de artistas urbanos, mucho mayores que yo y de alguna manera trataron de… ¿intimidarme? Sólo entendí que querían ser jurados del festival que yo estaba produciendo, pero de una manera amenazante, al menos así se sintió. Luego de esa experiencia nunca me he encontrado directamente con situaciones de ese tipo. De hecho, cuando empecé en el arte urbano, me afané con pintar y fueron chicos los que me “hicieron la taba”, llevándome a spots chéveres

¿Cuáles soluciones podríamos buscar para más igualdad, más chicas muralistas?

Hay que hacer. Sobre todo, ahora, que como comentaba anteriormente, la condición es muy favorable para las chicas que quieran hacer. En cualquier esfera.  

Hay que generar nuestros espacios, nuestros encuentros. Sobre todo, los encuentros, considero que la escena en Lima está super fragmentada. Hay pequeños círculos girando sobre un mismo eje general y eso pasa porque lamentablemente nuestra cultura está ligada a la desconfianza y a la ley del más vivo. El que con menos trabajo quiere llevarse el mayor beneficio y si eres mujer en ese escenario en una sociedad mayormente machista, pues el reto será más grande. Chocarte constantemente con ese tipo de situaciones genera que ya no te den más ganas de trabajar en comunidad. Pero creo, y esto también me sirve como ejercicio de propia reflexión. Siempre hay gente honesta con ganas de hacer las cosas bien. Así que hay que insistir con la comunidad, porque si no nos unimos, nunca tendremos una movida sólida y justa para l@s artistas, independientemente de su género.  Aprovechar las oportunidades que nos lleguen y compartirlas con nuestr@s compañer@s es la mejor manera de demostrar que si se puede trabajar en conjunto de manera armoniosa, respetuosa y sobretodo con igualdad. 

Vero Riviera, Monumental Callao

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