Covid-19: ¿Cómo vivemos el aislamiento en un mundo interconectado?

Frente a las medidas adoptadas en todo el mundo acerca de la Covid-19, el mundo virtual está experimentando un boom aterrador. De un día para otro, lugares culturales, escuelas y muchos negocios han cerrado, dejando a muchas personas con mucho tiempo libre para pasar en casa.

No hay igualdad en términos de comodidad de vivienda para todos, pero somos iguales ante la obligación de estar confinados dentro de nuestras cuatro paredes, frente a nosotros mismos. El mundo frenético de Internet y las redes sociales aprovechó la oportunidad de mantenerse en contacto y ofrecernos soluciones para no “aburrirnos”. Entre skype-previos, clases de yoga en vivo en insta y Netflix, la vida durante COVID -19 es 90% en línea.

“INFO-OBESIDAD”

Este término ya se usó antes de la paréntesis social, pero su veracidad se ha confirmado durante estos últimos 10 días. La cantidad de datos que recibimos todos los días en nuestras pantallas es incalculable. Constantemente nos solicitan la notificación de un mail o una publicación de Facebook. Entramos en Instagram para publicar una nueva foto en nuestra historia, luego aparece una foto interesante y terminamos navegando de un perfil a otro sin descanso. Los usuarios viven frustrados por perderse la más pequeña información, pero también por temor a ser olvidados.

Esta semana, la presencia en línea ha aumentado ya que la vida social solo es posible a través de dispositivos conectados. En respuesta a los eventos, las plataformas que ya no funcionan físicamente han fortalecido su activad virtual mediante el acceso a recursos gratuitos, sino también clases gratuitas en vivo en Instagram, Zoom y otras redes sociales. Estas iniciativas han creado una tendencia casi bulímica en la información y una sobredosis de interconectividad. Ya no sabemos qué hacer en casa fuera de la esfera digital. Sin embargo, el contenido de la web no nos permite digerir esta información incesante, y continuamos tragándola hasta vomitar.

No seamos demasiado ingenuos acerca de las intenciones de las empresas que ofrecen servicios “gratuitos” en la web desde el comienzo de esta era en cuarentena. El marketing es una herramienta que toma las formas más sutiles para hacernos querer y fidelizar nuevos usuarios. Nada es totalmente gratuito en la sociedad.

VIVIENDO A ALTA VELOCIDAD

¡Tomar un descanso puede ser lo que la Madre Naturaleza nos pide después de todo! Dense cuenta de que vamos demasiado rápido en nuestra vida diaria. El planeta se ha calmado desde el comienzo de la cuarentena y seguramente nos invita a hacer lo mismo. Es importante estar al tanto de lo que sucede dentro de nosotros y este momento de confinamiento también es una gran oportunidad para la inspección de aquellos que tienen la suerte de tener un techo donde descansar.

El concepto de tiempo está asociado en nuestra sociedad con el concepto de productividad. El ritmo de la vida contemporánea es tan rápido que tenemos miedo de perder el tiempo y la más mínima distracción es suficiente para mantenernos ocupados. El miedo al vacío o al encuentro con uno mismo es un síntoma común. No hacer nada es ser pasivo frente a la vida en sociedad.

Vivir rápidamente también significa no tomarse el tiempo para recibir una nueva condición y querer responder a ella instantáneamente. La obligación de cuarentena recibió una respuesta masiva e inmediata en las redes sociales. Prueba de que incluso cuando tenemos tiempo, estamos acostumbrados a reaccionar en el momento.

EL MIEDO DEL AISLAMIENTO

Durante los últimos días, he estado leyendo el libro “chez soi” (en su casa) de Mona Chollet, una reflexión sobre cómo vivimos en nuestros espacios. Por numerosas referencias, muestra cómo quedarse en casa o aislarse puede ser mal visto en los círculos sociales. A menudo, los términos negativos se vinculan con comportamientos considerados asociales.

Sin embargo, esta vez, toda la población se ve obligada a estar confinada. Un evento que podría describirse como un aislamiento colectivo híper-conectado porque en este caso estamos inmersos en una situación de retiro común. El mundo se está precipitando en Internet como una ventana a la esfera social, y muestra una actitud de rechazo frente al confinamiento. Los adjetivos negativos asociados con la soledad son numerosos, aunque se reconoce que en los momentos de aislamiento nacen las ideas. Mona Chollet escribe en su libro que “amar quedarse en casa es singularizarse, hacer defección. Es liberarse de la mirada y el control social”.

Sin estropear todas las grandes cosas que se hacen en la web, simplemente recomendamos que eligen bien su contenido virtual y pase menos tiempo en sus pantallas.

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